miércoles, julio 13, 2005

Tatuajes


Hoy que ando medio "emputecido" con el mundo, me alegro encontrar esto vagando por ahí en la Internet. Por lo menos me hizo reír bastante, y me hizo acordar de un deseo reprimido que he tenido de toda la vida: los tatuajes.

No, no tengo ninguno, pero me gustaría. Y tampoco sé si alguna vez vaya a reunir los cojones suficientes que se necesitan para estamparme alguno. No sé, a veces pienso que no necesariamente porque me gusten, me tenga que hacer uno.

Otra cosa, tampoco tengo muy decidido el sitio de mi cuerpo donde lo haría, pero creo que si lo hiciera, la primera opción la tendría una cintilla tribal entre el hombro y el codo de mi brazo derecho.

Eso sí, me declaro un admirador de los tatuajes, no todos son bacanos, hay que saberlos escoger muy bien, y tampoco me haría una cantidad exagerada de ellos, ni tampoco creo que me haría uno en una de esas partes donde somebody would love to lick.

Otra cosa, no se porque, pero hoy he tenido metida en la cabeza una canción de Sui Generis, Canción para mi muerte: (y eso que no la había oído hace mucho tiempo. Que raro, no?)

"Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad, guardaba todos mis
sueños en castillos de cristal. Poco a poco fui creciendo, y mis fábulas de amor
se fueron desvaneciendo como pompas de jabón. Te encontraré una mañana dentro de mi habitación y prepararás la cama para dos. Es larga la carretera cuando uno
mira atrás vas cruzando las fronteras sin darte cuenta quizás. Tomate del
pasamanos porque antes de llegar se aferraron mil ancianos pero se fueron igual.
Te encontraré una mañana dentro de mi habitación y prepararás la cama para dos.
Quisiera saber tu nombre tu lugar, tu dirección si te han puesto teléfono,
también tu numeración. Te suplico que me avises si me vienes a buscar, no es
porque te tenga miedo, sólo me quiero arreglar. Te encontraré una mañana dentro
de mi habitación y prepararás la cama para dos."